-Cariño, coge tu rebeca y tápate los ojos.
+¿Seguro que tengo que hacer esto?
-Sí, tú sólo confía en mí y tápatelos.
+ P- Pero…
-No hay peros que valgan cuando estas junto a mí.
+ Ya lo sé, yo no puedo hacer esto.
-¿Cómo que no puedes hacerlo?
+Sí, que me da miedo la oscuridad y por eso no pienso taparme los ojos.
-Princesa, no seas boba, estás conmigo.
+ Me da igual, sé que no puedo
-Mi vida, te prometo que no pasará nada
+ ¿Y si vienen los monstruos?
-Yo te salvaría de todo mal que cayese junto a ti.
+ Por favor no me sueltes nunca
-No lo haré, quiero que seas mía para siempre.
Y se abrazaron tan fuertes que los latidos de sus corazones latieron al unísono
El sol sale día tras día, las nubes pasan de un lado y a otro, el viento remueve todo aquello que encuentre en su camino y la lluvia cae hasta un fin. Una misma rutina, los mismos hechos. Y cada sonrisa propia me hace fuerte, aun más fuerte de lo que imaginaba. Podría comerme el mundo, hacerlo mío, pero en el fondo, sigo hallando esa poca confianza de cada paso hasta la eternidad.

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